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Episodio 14: La frontera que conecta piel y boca Dr. Ignacio Querol – Dermatología

En este episodio 14 de Bocas Importantes, el Dr. Francisco Torres conversa con el Dr. Ignacio Querol, médico especialista en dermatología, sobre una relación que muchas veces pasa desapercibida: la conexión entre la salud de las encías y la piel. Vamos a explorar cómo la inflamación oral puede formar parte del cuadro dermatológico, desde enfermedades autoinmunes hasta manifestaciones cutáneas de infecciones bucales. Una conversación reveladora para entender que aquello que ocurre en tu boca también puede reflejarse, literalmente, en tu piel.

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Porque entender es el primer paso para cuidar mejor tu salud, aquí encontrarás las referencias científicas y conclusiones que te ayudarán a descubrir cómo esta disciplina influye en tu salud bucodental.

Un documento de gran valor donde el Dr. Torres recopila para ti, toda la documentación con la que se ha razonado cada argumento de este episodio. Es un regalo. A cambio solo te pedimos que, si esta iniciativa te ha gustado, te suscribas al podcast y lo compartas con tu entorno.

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Antes de que te lo preguntes...

  1. ¿De verdad lo que pasa en la boca puede notarse en la piel?
    Sí. La piel y las encías comparten el mismo sistema inmune. Cuando las encías están inflamadas de forma crónica, el cuerpo entero está “encendido”, y eso puede empeorar enfermedades de la piel como la psoriasis, el lupus o el pénfigo. La piel y la boca no son mundos aparte.
  2. ¿Qué tiene que ver la periodontitis con la psoriasis?
    Comparten el mismo motor: una inflamación crónica que se sale de control. Las personas con psoriasis tienen, de media, más periodontitis, y al revés. Y cuanto peor está la encía, suele estar peor también la piel.
  3. ¿Y con el lupus, el pénfigo o la esclerosis sistémica?
    Estas enfermedades autoinmunes suelen dar la cara primero en la boca: úlceras que no curan, ampollas en la encía, boca seca o limitación para abrirla. Por eso muchas veces el dentista es el primero que detecta el problema.
  4. ¿Puede una llaga en la boca ser el primer aviso de algo grave de la piel?
    Sí. En el pénfigo vulgar o en algunos lupus, las primeras lesiones aparecen en la mucosa de la boca, a veces meses antes que en la piel. Una úlcera que no se cura en dos semanas no debe ignorarse.
  5. ¿Influyen las bacterias de la boca en enfermedades de la piel?
    Lo están demostrando varios estudios. En personas con psoriasis grave se ha visto una microbiota oral distinta, con más bacterias proinflamatorias. Esas bacterias activan defensas que viajan por la sangre y alimentan el “fuego” cutáneo.
  6. ¿Si me trato las encías, mejora mi psoriasis?
    Es una hipótesis con buena base biológica y con resultados preliminares prometedores. Algunos ensayos clínicos han mostrado descensos en marcadores inflamatorios como la PCR y mejorías leves del PASI tras el tratamiento periodontal, pero el número de estudios es todavía pequeño y la evidencia no está consolidada. Mientras se confirma, lo razonable es cuidar la boca: reducir la inflamación oral nunca va a perjudicar, y puede sumar al control general de la enfermedad.
  7. ¿Y los tratamientos biológicos de la piel ayudan a las encías?
    Es plausible y se observa con frecuencia en la práctica clínica: al bajar la inflamación general con anti-TNF, anti-IL-17 o anti-IL-23, muchos pacientes notan también mejoría en las encías. La evidencia formal es todavía limitada, pero la coordinación entre dermatólogo y dentista sigue siendo aconsejable, vaya en una dirección o en otra.
  8. ¿Puedo ponerme implantes si tengo una enfermedad autoinmune?
    En la mayoría de los casos sí, pero hay que planificarlo bien. En esclerosis sistémica, lupus o pénfigo conviene controlar primero la enfermedad, valorar la apertura bucal y el estado de la mucosa, y trabajar a cuatro manos con el dermatólogo.
  9. ¿Por qué tengo siempre la boca seca y me sangran las encías?
    Es muy frecuente en enfermedades autoinmunes y en pacientes con tratamientos inmunosupresores. La saliva protege las encías; si falta, aparecen caries, mal aliento, llagas y periodontitis con más facilidad. Hay tratamientos para mejorarlo.
  10. ¿La dermatitis atópica también tiene que ver con la boca?
    Hay datos que apuntan a ello. Niños y adultos con dermatitis atópica tienen con más frecuencia gingivitis, sequedad oral y desequilibrios en la flora bucal. No es casualidad: comparten un terreno inmunológico muy reactivo.
  11. ¿Es seguro hacerse una limpieza dental si tomo corticoides o inmunosupresores?
    Sí, y además es muy recomendable. Lo importante es que el dentista conozca tu medicación. Una boca sana protege frente a infecciones, que son uno de los grandes problemas en pacientes inmunodeprimidos.
  12. ¿Las prótesis dentales pueden empeorar la psoriasis o el liquen plano?
    Pueden. Materiales mal tolerados, prótesis mal ajustadas o higiene insuficiente provocan estomatitis y reagudizan lesiones cutáneas y orales. A veces basta con cambiar de material o rebasar la prótesis para mejorar la piel.
  13. ¿El estrés influye en este vínculo entre piel y boca?
    Mucho. El estrés baja defensas, empeora la inflamación y hace que descuidemos la higiene. En enfermedades como la psoriasis o el liquen plano oral, los brotes coinciden a menudo con épocas de estrés intenso.
  14. ¿Y el tabaco?
    Es uno de los peores enemigos en común. Empeora la psoriasis, dispara la periodontitis, retrasa la cicatrización de cualquier lesión de la mucosa y reduce la eficacia de los tratamientos.
  15. ¿Cómo afecta la alimentación?
    Una dieta rica en azúcares y ultraprocesados favorece la inflamación general. La dieta mediterránea, con verduras, fruta, pescado y aceite de oliva, ayuda tanto a la piel como a las encías.
  16. ¿Hay manchas o lesiones en la boca que deberían hacerme acudir al dermatólogo?
    Sí: llagas que no curan en dos semanas, ampollas que se rompen y dejan zonas en carne viva, manchas blancas o rojas que cambian, y lesiones que pican o queman. Lo mejor es valorarlo entre dentista y dermatólogo.
  17. ¿Qué es el liquen plano oral y por qué me lo controla el dentista?
    Es una enfermedad inflamatoria crónica de la mucosa, parecida al liquen de la piel. No suele curarse del todo, pero se controla. Se ha descrito un riesgo bajo de transformación maligna, sobre todo en las formas erosivas y atróficas; la cifra exacta sigue en discusión, pero es suficiente para justificar revisiones periódicas a lo largo del tiempo.
  18. ¿Es contagioso el pénfigo o el lupus a través de la saliva?
    No. Son enfermedades autoinmunes, no infecciones. Lo que sí puede transmitirse son ciertas bacterias periodontales entre convivientes, por lo que si en casa hay alguien con periodontitis, conviene que el resto se revise.
  19. ¿La boca puede usarse para diagnosticar enfermedades de la piel?
    Es una línea de investigación activa. En la saliva y en muestras de la mucosa pueden detectarse autoanticuerpos, bacterias y marcadores de inflamación útiles para pénfigo, lupus o psoriasis activa. De momento son herramientas complementarias, no sustituyen a las pruebas habituales, pero es un campo prometedor.
  20. ¿Qué cuidados básicos debería tener un paciente con enfermedad cutánea autoinmune?
    Cepillado suave dos veces al día con cepillo de filamentos finos, uso de seda o cepillos interdentales, colutorios indicados por el dentista, revisiones cada 6 meses y avisar siempre de los cambios en la boca al dermatólogo.
  21. ¿Las pastas blanqueadoras o los enjuagues fuertes pueden empeorar las lesiones?
    Sí. En pacientes con liquen plano, pénfigo o mucosa frágil, las pastas con muchos abrasivos o enjuagues con alcohol irritan y empeoran las lesiones. Conviene usar productos suaves y bajo recomendación profesional.
  22. ¿Cómo afectan las terapias biológicas a la salud bucal?
    Suelen mejorar las encías al bajar la inflamación general, pero pueden aumentar el riesgo de infecciones oportunistas como la candidiasis oral. Por eso es clave mantener una higiene impecable y revisiones más frecuentes.
  23. ¿Tengo que avisar al dentista si voy a empezar un tratamiento biológico?
    Sí, siempre. Lo ideal es que antes de iniciarlo se haga una revisión a fondo y se traten los focos infecciosos. Una vez estable el tratamiento, las revisiones se mantienen, pero la coordinación es esencial.
  24. ¿Por qué tantos pacientes con problemas de piel tienen también halitosis?
    Porque comparten causas: boca seca, inflamación de encías, candidiasis y, a veces, problemas digestivos asociados. Tratar la causa, no enmascararla con caramelos, es lo que de verdad funciona.
  25. ¿La menopausia influye en este vínculo entre piel y boca?
    Sí. La caída de estrógenos empeora la sequedad de la piel y de la boca, favorece la periodontitis y se asocia a más liquen plano oral. Cuidar la boca en esta etapa es especialmente rentable.
  26. ¿Hay alguna prueba sencilla para saber si tengo riesgo?
    Una exploración periodontal completa, una ortopantomografía y, si procede, una analítica con marcadores inflamatorios. Con eso se ve si la boca está “encendida” y cuánto puede estar empujando a la enfermedad cutánea.
  27. ¿El dentista puede sospechar enfermedades de la piel antes que nadie?
    Con frecuencia. Lesiones blancas, ampollas, encías despegadas o úlceras crónicas son signos que el dentista ve a diario y que pueden ser la puerta de entrada al diagnóstico de pénfigo, lupus o liquen plano.
  28. ¿Qué papel tiene la odontología en la investigación de estas enfermedades?
    Muy importante. La boca es accesible, se pueden tomar muestras fácilmente, y nos permite estudiar autoanticuerpos, microbiota y respuesta a tratamientos. Cada vez más estudios incluyen al dentista en el equipo.
  29. ¿Cómo imaginas la consulta ideal de dermatología y odontología?
    Trabajando juntas. Una revisión bucal en cada paciente con enfermedad cutánea crónica, derivaciones rápidas y protocolos compartidos. El paciente ganaría en diagnóstico precoz, menos brotes y mejor calidad de vida.
  30. ¿Qué mensaje final dejarías a quien escucha esto?
    Que cuidar la boca no es un lujo estético. En personas con problemas de piel, es una herramienta más para controlar su enfermedad. Una encía sana ayuda a una piel más tranquila.

En qué nos basamos

Todo lo que se habla en nuestro podcast, está basado en artículos científicos.

Aquí te mostramos las conclusiones de todo aquello a lo que se hace referencia en cada razonamiento de este episodio.

1. Inflamación crónica y mecanismos inmunitarios comunes

Tanto la psoriasis, el lupus o la esclerosis sistémica como la periodontitis comparten una base inmunológica inflamatoria crónica, caracterizada por:

  • Activación de linfocitos Th17 y Th1.
  • Presencia de citocinas proinflamatorias como IL-6, IL-17, TNF-α o IL-23 en lesiones cutáneas y periodontales.
  • Disfunción de barreras epiteliales, que facilita la entrada de patógenos e inflamación sistémica.

Referencias clave: Neurath 2024 (Front Immunol), Marruganti 2025 (TNF + perio), Zhao 2024 (Clin Cosmet Investig Derm).

2. Evidencia clínica de asociación entre enfermedades cutáneas y periodontales

Numerosos estudios transversales y de casos y controles confirman una mayor prevalencia de periodontitis en pacientes con:

  • Psoriasis vulgaris y artritis psoriásica (Orozco-Molina 2023, Mishra 2021, Polineni 2023).
  • Pénfigo vulgar y penfigoide mucoso (Rajasekaran 2024, Zeng 2023, Subadra 2021).
  • Esclerosis sistémica (Sredojevic 2024, Stanomir 2023, Sharma 2024).

Esta asociación persiste incluso tras ajustar por confusores como tabaquismo o medicación.

3. Estudios de intervención: mejora dermatológica tras tratamiento periodontal

El ensayo clínico aleatorizado de Ucan Yarkac (2020) es clave: demuestra que la terapia periodontal no quirúrgica reduce PASI (índice de severidad de psoriasis) junto con IL‑2 e IL‑6. Marruganti (2025) confirma el efecto sinérgico del tratamiento anti-TNF y periodontal. Aunque son pocos, estos estudios abren una vía terapéutica compartida.

Nota: Aún faltan ensayos clínicos controlados en lupus, pénfigo o dermatitis atópica, lo que justifica futuras colaboraciones clínicas.

4. Microbiota oral y disbiosis en pacientes dermatológicos

Diversos estudios detectan alteraciones microbianas orales en pacientes con psoriasis, que se correlacionan con su gravedad clínica:

  • Mayor presencia de gingivalis, Prevotella, Alloprevotella, Actinomyces.
  • Aumento de la diversidad alfa microbiana (Zhao 2024, Orozco-Molina 2023).
  • Candida más frecuente (Todberg 2021), sobre todo en inmunodeprimidos o con prótesis.

Estas disbiosis pueden actuar como desencadenantes o amplificadores de inflamación cutánea.

5. Impacto psicosocial y barreras de acceso al tratamiento dental

Pacientes con enfermedades autoinmunes dermatológicas reportan:

  • Alta carga psicológica y social vinculada a las manifestaciones orales (Mosaddad 2023, Sharma 2024).
  • Limitaciones funcionales como microstomía, sequedad, dolor o imposibilidad de usar prótesis.
  • Poca preparación de dentistas para manejar estas enfermedades, y falta de coordinación con dermatología (Gagarine 2024).

Esto justifica una atención interdisciplinar más sistemática y formación específica.

6. Complicaciones protésicas y quirúrgicas en enfermedades autoinmunes

Los pacientes con esclerosis sistémica, pénfigo o lupus presentan:

  • Dificultades rehabilitadoras (implantes, prótesis removibles).
  • Riesgo elevado de estomatitis protésica o fracaso protésico (Olejnik 2022).
  • Éxito en implantes con protocolos adaptados (Hashemi 2024, Mosaddad 2023).

Se recomienda planificar rehabilitación con márgenes amplios, conexiones atornilladas y tiempos largos de seguimiento.

7. Nuevos enfoques: microbioma, probióticos y terapia inmunomoduladora

Estudios recientes apuntan a:

  • Modulación del microbioma oral con probióticos como intervención en psoriasis (Todberg 2021).
  • Evaluación de la terapia periodontal como inmunomoduladora sistémica.
  • Inclusión futura de parámetros orales como biomarcadores clínicos en ensayos dermatológicos (Sharma 2024, Neurath 2024).

8. Líneas de investigación ausentes o escasas

  • Faltan estudios en dermatitis atópica: disbiosis oral, función de barrera, citocinas tipo 2 (IL-4, IL-13).
  • Apenas hay datos longitudinales o prospectivos.
  • Se desconoce si tratar la periodontitis mejora lesiones en pénfigo o lupus.

Propuesta: usar la ausencia de evidencia como argumento para crear estudios piloto o colaboraciones clínicas desde atención primaria dermatológica.