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Porque entender es el primer paso para cuidar mejor tu salud, aquí encontrarás las referencias científicas y conclusiones que te ayudarán a descubrir cómo esta disciplina influye en tu salud bucodental.
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Antes de que te lo preguntes...
- ¿De verdad una encía inflamada puede afectar al resto del cuerpo?
Sí. La periodontitis es una infección crónica que mantiene al sistema inmune en alerta permanente. Esa inflamación llega por la sangre a otros órganos y empeora enfermedades como la diabetes, la hipertensión o las autoinmunes. - ¿Qué papel tiene la boca en el paciente pluripatológico?
Mucho mayor del que se le suele dar. Un paciente con varias enfermedades crónicas ya tiene el cuerpo desbordado; una encía enferma añade más leña al fuego. Cuidar la boca puede mejorar el control global del paciente. - ¿La periodontitis empeora el control de la diabetes?
Sí, es una de las asociaciones mejor documentadas. La inflamación crónica de las encías favorece la resistencia a la insulina y se asocia con peor control glucémico. Tratar la periodontitis se acompaña de descensos modestos pero reales de la HbA1c (de media unas tres a cuatro décimas en los meta-análisis). No sustituye al tratamiento médico de la diabetes, pero suma como medida coadyuvante. - ¿Y al revés? ¿La diabetes empeora las encías?
Sí. La diabetes mal controlada favorece la periodontitis, la hace más agresiva y empeora la respuesta al tratamiento. Es una relación bidireccional clara. - ¿Influye la boca en la hipertensión?
La periodontitis se asocia en estudios epidemiológicos con mayor riesgo de hipertensión y peor control de la misma. Algún ensayo clínico ha mostrado descensos modestos de tensión tras el tratamiento periodontal, pero la magnitud y la durabilidad del efecto todavía se siguen estudiando. No es un sustituto del tratamiento antihipertensivo, pero sí un factor más en el que merece la pena intervenir. - ¿Y en el corazón?
La periodontitis se considera un factor de riesgo cardiovascular asociado, recogido ya en documentos de consenso entre cardiólogos y periodoncistas. Los estudios la vinculan con mayor riesgo de infarto, ictus y enfermedad arterial periférica, y los mecanismos propuestos (bacteriemia, inflamación sistémica) son biológicamente plausibles. No es un factor causal único; hay que situarlo dentro del conjunto del riesgo cardiovascular del paciente. - ¿Puede una infección bucal afectar a los pulmones?
Sí. Sobre todo en mayores y pacientes hospitalizados. Las bacterias de una boca enferma pueden aspirarse a los pulmones y provocar neumonías. Una boca limpia previene neumonías nosocomiales y por aspiración. - ¿Y al riñón?
La periodontitis se asocia con peor función renal y con peor pronóstico en la enfermedad renal crónica, y se han descrito mecanismos plausibles a través de la inflamación crónica. La relación causa-efecto no está cerrada, pero el conjunto de la evidencia respalda mantener la boca controlada, especialmente en pacientes en diálisis o en lista de trasplante. - ¿Tiene que ver la boca con la anemia inexplicada?
Puede contribuir. Las encías que sangran a diario suponen una pérdida pequeña pero constante de hierro, y la inflamación crónica altera la producción de glóbulos rojos. No suele ser la causa principal de una anemia, pero en anemias sin causa clara merece la pena revisar la boca como factor sumatorio. - ¿Una encía enferma puede causar fiebre sin foco?
Sí. Abscesos crónicos, periodontitis avanzadas o restos radiculares infectados pueden mantener una bacteriemia de bajo grado y febrículas. A veces basta una panorámica y una exploración bucal para dar con la causa. - ¿Influye la boca en enfermedades autoinmunes como el lupus o la artritis?
Sí. La inflamación periodontal puede actuar como “gatillo” o como amplificador de los brotes. En artritis reumatoide hay evidencia muy sólida; en lupus y otras conectivopatías está bien establecida la asociación. - ¿La pérdida de dientes tiene consecuencias generales?
Muchas. Empeora la alimentación, favorece la pérdida de masa muscular, aumenta el riesgo de caídas y deteriora la calidad de vida. Tener menos de 20 dientes funcionales se asocia con mayor mortalidad. - ¿Y con la sarcopenia y la fragilidad?
Son íntimos. Si no se mastica bien, se come peor; si se come peor, se pierde músculo. La boca es uno de los pilares (poco mirados) en la prevención de la fragilidad del mayor. - ¿Puede una boca enferma alargar un ingreso hospitalario?
Sí. La inflamación oral favorece infecciones, retrasa la recuperación y aumenta complicaciones. Programas de higiene oral hospitalaria reducen neumonías y días de estancia, especialmente en UCI y geriatría. - ¿La polimedicación afecta a la boca?
Mucho. Más de 400 fármacos producen sequedad bucal. Boca seca implica más caries, más periodontitis y problemas para masticar y hablar. Revisar la lista de fármacos forma parte del cuidado bucal del polimedicado. - ¿Por qué los pacientes con demencia tienen tantos problemas bucales?
Porque no siempre pueden cepillarse ni avisar de dolor o infección. La boca se descuida y aparecen abscesos, caries graves y periodontitis avanzada. Es esencial protocolizar la higiene oral en residencias y hospitales. - ¿Debería el internista mirar la boca en consulta?
Sí. No para diagnosticar caries, sino para detectar sangrado, mal olor, encías retraídas, dientes móviles o lesiones sospechosas. Una exploración básica de 30 segundos puede cambiar el manejo del paciente. - ¿Cuándo debería derivar un internista a un paciente al dentista?
Siempre que vea sangrado al cepillarse, halitosis, aftas recurrentes, lesiones que no curan en dos semanas o pérdida dental progresiva. También antes de cirugías, biológicos o trasplantes. - ¿Cuánto baja la PCR al tratar bien una periodontitis?
Varios estudios bien diseñados muestran descensos significativos de PCR, IL-6 y fibrinógeno tras tratar la periodontitis. La magnitud varía según el paciente y el estudio, pero es un dato útil cuando valoramos la inflamación residual en pacientes con enfermedades crónicas. No sustituye a otras intervenciones, pero suma. - ¿Tiene sentido incluir la boca en los protocolos de cribado hospitalario?
Sí. Igual que se pregunta por tabaco o vacunas, debería preguntarse por sangrado de encías o dolor al masticar. Es información clínica relevante y barata de obtener. - ¿La inflamación bucal influye en la respuesta a los fármacos?
Sí. Una inflamación crónica altera el metabolismo de muchos fármacos y aumenta efectos adversos. Además, los antibióticos repetidos por infecciones bucales contribuyen a la resistencia bacteriana. - ¿Qué relación hay entre boca y deterioro cognitivo?
Es una de las líneas de investigación más activas. Estudios poblacionales encuentran asociación entre periodontitis o pérdida dental y mayor riesgo de demencia, y se han detectado bacterias periodontales (como *P. gingivalis*) y sus toxinas en cerebros con Alzheimer. Los mecanismos propuestos son la inflamación crónica y la pérdida del estímulo masticatorio. Hablamos de asociaciones; que tratar la boca prevenga o retrase el Alzheimer aún no está demostrado. - ¿Y con la depresión y la ansiedad?
Hay datos de asociación, pero la relación causal no está demostrada. Es razonable pensar que la inflamación crónica influya en el estado de ánimo, y desde luego una boca deteriorada afecta a la autoestima y a las relaciones sociales. Como en otras conexiones boca-cerebro, hablamos de pistas convergentes, no de certezas. - ¿Qué hacer en un paciente frágil con varios fármacos y boca descuidada?
Lo primero, una revisión bucal completa con tratamiento de focos sépticos. Después, simplificar la higiene (cepillo eléctrico, colutorios sencillos), valorar la prótesis y coordinarse con el médico para revisar fármacos que resequen la boca. - ¿La salud bucal influye en la mortalidad?
Varios estudios poblacionales han descrito mayor mortalidad cardiovascular y por todas las causas en personas con periodontitis grave o con muchos dientes perdidos. Son estudios observacionales, así que demuestran asociación pero no causalidad. Aun así, la coherencia con lo que sabemos de inflamación crónica y fragilidad le da bastante peso al hallazgo. - ¿Cómo encajan los cuidados bucales en la atención primaria?
Encajan perfectamente. Una pregunta sobre sangrado, una mirada rápida a la boca, una recomendación de revisión dental y la derivación cuando hace falta. Coste casi cero, beneficio alto. - ¿Hay grupos de pacientes a los que vigilaría especialmente?
Diabéticos mal controlados, cardiópatas, autoinmunes en tratamiento biológico, pacientes con quimioterapia o radioterapia de cabeza y cuello, mayores frágiles e institucionalizados, y candidatos a trasplante o cirugía mayor. - ¿Qué hacer antes de empezar bisfosfonatos o denosumab?
Una revisión bucal completa y, si hace falta, resolver focos sépticos antes de iniciar el fármaco. Una vez instaurado, se evitan extracciones innecesarias y se prioriza el tratamiento periodontal conservador. - ¿Qué mensaje le darías a un paciente con muchas enfermedades?
Que cuidar la boca es una de las pocas medidas baratas, sencillas y a su alcance que puede mejorar todas sus enfermedades a la vez. No cura nada por sí sola, pero ayuda en todo. - ¿Y qué mensaje final dejarías a tus colegas internistas?
Que la boca es un órgano más, y de los más accesibles. Mirarla cuesta segundos y puede explicar muchas descompensaciones. Coordinarse con el dentista no es perder tiempo: es ganarlo.
En qué nos basamos
Todo lo que se habla en nuestro podcast, está basado en artículos científicos.
Aquí te mostramos las conclusiones de todo aquello a lo que se hace referencia en cada razonamiento de este episodio.
Deterioro cognitivo, microbiota y periodontitis
- La disbiosis oral y gastrointestinal provocada por periodontitis puede favorecer procesos neurodegenerativos, incluyendo deterioro cognitivo leve (MCI) y Alzheimer.
- La microbiota oral puede influir en la microbiota intestinal y la neuroinflamación, aumentando el riesgo de deterioro cognitivo en pacientes con multimorbilidad.
- La salud oral deteriorada se asocia con declive funcional en adultos mayores, menor velocidad al caminar y menor fuerza muscular.
Riesgo cardiovascular, disfunción endotelial y enfermedad periodontal
- La periodontitis está asociada a rigidez arterial, grosor íntima-media carotídeo, disfunción endotelial y eventos cardiovasculares mayores.
- Varios estudios y metaanálisis indican que el tratamiento periodontal puede mejorar marcadores como FMD y CIMT.
- Los pacientes con periodontitis y disfunción eréctil presentan 3,7 veces más riesgo de eventos cardiovasculares mayores.
- El tratamiento periodontal podría reducir la presión arterial en pacientes hipertensos, aunque la evidencia aún es limitada.
Multimorbilidad y papel emergente de la periodontitis
- La periodontitis incrementa la prevalencia estimada de multimorbilidad al ser incluida como condición crónica prevenible (de 54,1% a 65,8% en adultos >30 años en EE.UU.).
- Su inclusión modifica la carga percibida de enfermedad sistémica, lo que sugiere su consideración como parte de las enfermedades crónicas.
Disbiosis, inflamación crónica y enfermedades sistémicas
- La disbiosis oral induce inflamación sistémica de bajo grado, con repercusiones en enfermedades hepáticas, renales, gastrointestinales, neurodegenerativas y autoinmunes.
- El eje oral-intestinal actúa como vía de transmisión de bacterias periodontopatógenas, como Porphyromonas gingivalis, con potencial carcinogénico digestivo.
- Los mecanismos inmunológicos y metabólicos compartidos explican el vínculo entre periodontitis, inflamación y enfermedades crónicas.
Cáncer gastrointestinal y periodontitis
- La mala salud oral aumenta el riesgo de cáncer gástrico, colorrectal y hepático. Se ha identificado la colonización del H. pylori oral como factor facilitador.
- El deterioro de la higiene oral en pacientes con cáncer gástrico está asociado a mayor placa bacteriana, sangrado y pérdida de dientes, especialmente durante la hospitalización.
Factores metabólicos, obesidad y sarcopenia
- El índice de conicidad (C-index) es mejor predictor de periodontitis que el IMC y la circunferencia de cintura, reforzando su valor clínico en medicina interna.
- Relación bidireccional entre pérdida dentaria y bajo rendimiento físico en ancianos, asociada a sarcopenia.
- Periodontitis agrava la NAFLD (enfermedad hepática grasa no alcohólica) a través de la resistencia a la insulina y alteraciones en el metabolismo de esfingolípidos.
Marcadores inflamatorios y nuevos biomarcadores sistémicos
- El índice neutrófilos/albumina (NPAR) está positivamente correlacionado con la severidad de la periodontitis.
- La BAFF (B-cell activating factor) está elevada en pacientes con lupus eritematoso sistémico con periodontitis, y se correlaciona con mayor daño periodontal y sistémico.
Sistema inmune, enfermedades autoinmunes y periodontitis
- Relación bidireccional entre lupus eritematoso y enfermedad periodontal, con múltiples mecanismos inmunopatológicos compartidos.
- El control periodontal puede mejorar marcadores inflamatorios en enfermedades autoinmunes, aunque aún se requiere más evidencia clínica.
Sueño, fragilidad geriátrica y deterioro oral
- El mal sueño en pacientes pluripatológicos se asocia a mayor deterioro cognitivo (PSQI >12 aumenta el riesgo).
● La fragilidad, dependencia y polifarmacia en mayores deterioran rápidamente la salud oral, lo que a su vez repercute en su salud sistémica y calidad de vida.
Conclusiones globales
- La periodontitis actúa como enfermedad sistémica, más allá de su carácter local, y potencia estados inflamatorios crónicos con implicaciones en múltiples órganos.
- La evidencia recogida respalda una visión integradora entre medicina interna y salud oral, especialmente en contextos de multimorbilidad, envejecimiento, enfermedades autoinmunes, cardiovasculares y metabólicas.
- El tratamiento periodontal tiene impacto en marcadores sistémicos clave (como disfunción endotelial, presión arterial, resistencia insulínica y rigidez arterial), y puede contribuir a la prevención o manejo de enfermedades crónicas.
- La microbiota oral emerge como un actor relevante en el eje oral-gut-cerebro, y su modulación puede abrir nuevas vías preventivas y terapéuticas en medicina interna.
Medicina interna y periodontitis
Síntesis global
1. MULTIMORBILIDAD Y PACIENTE COMPLEJO
- Beukers et al. (2023) identifican perfiles de pacientes con periodontitis y comorbilidades específicas, como enfermedades cardiovasculares, respiratorias, metabólicas o inmunitarias. Se proponen cuatro grandes clústeres, con distintos patrones de riesgo, edad y hábitos.
- Chen et al. (2025) muestran que si se incluye la periodontitis como enfermedad crónica en los criterios diagnósticos, la prevalencia de multimorbilidad aumentaría considerablemente, especialmente en menores de 50 años.
- Chatzopoulos et al. (2023, 2024) destacan que la gravedad y velocidad de progresión de la periodontitis (grado C, estadio IV) se relaciona con más pérdida dentaria, más medicación, más enfermedades sistémicas (hipertensión, ansiedad, depresión), y mayor fragilidad clínica.
- Xu et al. (2025) vinculan la obesidad abdominal (índice de conicidad) con mayor prevalencia de periodontitis, superando en valor predictivo al IMC o al perímetro abdominal.
- Villoria et al. (2024) proponen que la periodontitis debe considerarse una enfermedad sistémica crónica, por su relación bidireccional con múltiples enfermedades no transmisibles y por sus efectos inmunológicos e inflamatorios compartidos.
Conclusión: La periodontitis es una comorbilidad prevalente y activa en pacientes complejos, asociada a perfiles específicos de multimorbilidad e indicadores inflamatorios.
2. EJE CARDIOMETABÓLICO Y RIESGO VASCULAR
- Polizzi et al. (2025), en una revisión sistemática y metaanálisis, muestran que el tratamiento periodontal mejora parámetros como la dilatación mediada por flujo (FMD) y el grosor íntima-media carotídeo (CIMT), aunque no todos los marcadores de rigidez arterial.
- Okada et al. (2021) prueban que una intervención de autohigiene avanzada mejora los parámetros periodontales pero no modifica significativamente la función endotelial (FMD ni ADMA) en 3 meses.
- Angjelova et al. (2024) destacan la relación entre estrés oxidativo, disfunción endotelial y periodontitis en pacientes cardiovasculares, y el posible efecto beneficioso del tratamiento periodontal.
- Ricciardi et al. (2023) explican cómo la disbiosis oral puede contribuir a la aterosclerosis, vía inflamación sistémica, IL-6, proteínas de fase aguda y daño endotelial directo.
Conclusión: La periodontitis se vincula con el deterioro vascular y puede tener un papel en la progresión de enfermedades cardiovasculares. El tratamiento periodontal podría ser parte de la estrategia preventiva.
3. COGNICIÓN, EJE ORAL-GUT-BRAIN Y NEUROINFLAMACIÓN
- Adil et al. (2025) describen el eje oral-gut-brain como vía de comunicación bidireccional, donde bacterias orales como Porphyromonas gingivalis participan en la neuroinflamación vinculada al Alzheimer, a través de LPS, gingipaínas y SCFAs.
- Shikh et al. (2023) en ruso, resumen cómo la disbiosis intestinal puede inducir neuroinflamación, y cómo el uso de dietas tipo MIND y probióticos puede prevenir el deterioro cognitivo.
- Yang et al. (2025) encuentran que la calidad del sueño se asocia con deterioro cognitivo leve en pacientes mayores con multimorbilidad.
Conclusión: La salud oral influye en la inflamación neurológica y cognición a través de disbiosis, mediadores inflamatorios y barreras alteradas; el eje oral-intestinal-cerebral es clave.
4. FRAGILIDAD, ENVEJECIMIENTO Y SALUD ORAL
- Wang et al. (2022) relacionan la pérdida dentaria (≥10 dientes) con menor fuerza de agarre y velocidad de marcha, especialmente en mujeres mayores.
- van der Putten & de Baat (2023) enumeran múltiples factores que contribuyen al deterioro oral rápido en ancianos: polifarmacia, dependencia, sarcopenia, dificultad de acceso al dentista.
- Ranjith et al. (2024) revisan el concepto emergente de Rapid Oral Health Deterioration (ROHD) en mayores, y abogan por un enfoque interdisciplinar para prevenirlo.
Conclusión: La salud oral deteriorada es parte del síndrome de fragilidad. Proteger piezas funcionales y prevenir la pérdida es prioritario en geriatría.
5. INFLAMACIÓN SISTÉMICA, MICROBIOTA Y DISBIOSIS
- Yamazaki (2023) sintetiza cómo la disbiosis oral inducida por periodontitis afecta a la microbiota intestinal y viceversa, facilitando enfermedades como diabetes, EII o artritis.
- Sulaiman et al. (2024) refuerzan esta idea al vincular la disbiosis oral e intestinal con cáncer gastrointestinal y otras enfermedades crónicas. Proponen usar probióticos y análisis del microbioma oral como herramientas preventivas.
- Zhou et al. (2025) muestran que la proporción neutrófilos/albumina (NPAR) se correlaciona con la severidad de periodontitis, como biomarcador inflamatorio.
Conclusión: La periodontitis activa vías inflamatorias comunes a múltiples enfermedades. El microbioma oral emerge como diana diagnóstica y terapéutica transversal.
6. PERIODONTITIS Y OTRAS PATOLOGÍAS INTERNISTAS
- Sojod et al. (2021) analizan el vínculo bidireccional entre lupus eritematoso sistémico (LES) y periodontitis: comparten vías inmunopatológicas y se agravan mutuamente.
- Zhang et al. (2022) demuestran niveles elevados de BAFF (B-cell activating factor) en pacientes con LES y periodontitis, correlacionando con peores parámetros clínicos y de laboratorio.
- Zhao et al. (2025) encuentran relación entre mala higiene oral y colonización por Helicobacter pylori, factor importante en dispepsia y cáncer gástrico.
Conclusión: La periodontitis puede coexistir y potenciar el curso de enfermedades autoinmunes y digestivas. Su control puede modular patologías sistémicas inflamatorias.
CONCLUSIÓN FINAL
La documentación científica revisada confirma que la periodontitis ya no puede considerarse un problema local o dental aislado. Su presencia:
- multiplica el riesgo de multimorbilidad, deterioro vascular y deterioro cognitivo,
- se asocia a fragilidad, sarcopenia y peor envejecimiento,
- y genera o agrava inflamación sistémica, disbiosis intestinal y patologías inmunes.
Integrar la salud periodontal en la práctica de la medicina interna no es opcional, sino necesario para una atención verdaderamente global del paciente crónico.